lunes, 14 de septiembre de 2009


Corazón a la intemperie

Yo, que juré que no.
¡Que nunca!, ¡que no!
Ahora perjuro
contra mi misma.
Contra mi coraza de acero
mal elaborada;
no tuvo vigor.
Mi corazón, otra vez,
a la intemperie.
Cómo fue
que tus palabras
quebraron tal
fornido metal.
¡Qué digo palabras!
Solo tu presencia
bastó.
Como un simún
bateaste mi interior.
Un despertar
a la vida.
¡Toda mi vida
por este despertar!
Todo afecto contenido
a merced de tu amor.
Ahora si no voy contigo
caeré precipitada
sin coraza, sin cobijo.
Dime hasta cuándo estarás
por si debo recoger mis ojos,
untar de mantas el alma,
o guardar migajas de caridad.
Pero si estás,
correré tras tu corriente
de río y abrevaré
en la fontana de tus labios.

Eres agua torrencial.
Yo, seguidora de tu cauce.



Madrid, 14 de septiembre de 2009
cristina garcía barreto

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Eres cauce de poesía hermosa..

Un abrazo
Saludos fraternos

Que tengas muy buena semana..

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Qué bonito querido Adolfo.
Tu eres torrente de arte.

Gracias amigo.

Besos,
Cris.

Carlos Serra Ramos dijo...

Pues no me lo pienso dos veces querida Cris. Yo no te he leído todos tus poemas por lo cual no puedo afirmar que este sea tu mejor composición, pero sí de cuantos te conozco. Es un poema que marco con una nota muy alta porqe tiene versos preciosos, por ejemplo;

"Ahora perjuro
contra mi misma.
Contra mi coraza de acero
mal elaborada;"


y sobre todo en el cierre, que en mi opinión es broche de oro.

Dos besos, querida amiga.

Carlos

(Ya está octubre al caer y podrán ser besos sobre tu propia piel)

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido Amigo...No pierdas la costumbre de los dos besos que se vea que me quieres con generosidad.

Carlos, me halaga profundamente el comentario que has dejado a este poema, máxime viniendo de alguien tan curtido profesionalmente como tú.
Sabes que adoro tu poesía, ya va siendo hora de que me pase por tu blog para recreear mis ojos por tus palabras (no he tenido tiempo).

Sí. Queda poco para Octubre, no me falles, estoy deseando verte.

Tu amiga de siempre ya,
Cris.
Ah! Y cuatro besos.