domingo, 18 de enero de 2009


La Guerra (Gaza)


Amanecen los días en la sombra del combate.
Los gritos y el retumbar de las casas,
abren ojos que, tal vez,
en esa precisa mañana,
se replieguen eternamente.
Algunos sólo deseaban jugar sobre un firme…
ya salpicado de sangre,
otros, el retorno a sus casas.
Pero –todos- son prisioneros
de un sol que se ocultó
hace más de cien años.
Las madres derraman lava de sus ojos
que se esparce sobre sus hijos muertos.
Los dejados de Alá en un litoral de sucesos,
atados al puño que dispara.
Los ángeles celestiales no se disocian
ante ultrajes cavadores de tumbas
y heridas inocentes.
¡Decidles que cese
esa condena que desabrochó el plasma
de las canas más lejanas!
¡Decidles que arrojen sus armas!
¡Por Dios!
Que todos son uno.
¡UNO!
Alá, Yaveh.
¡UNO!
Y nosotros, lejos de municiones,
queremos que Gaza
tenga auténticas mañanas.
Días coetáneos
¡sin soles ciegos!
¡Sin infancia sepultada!
Donde sea la guerra
quien perezca presa
por los grilletes
de la HUMANIDAD.

Autora:Cristina García Barreto
Madrid, 18 de enero de 2009

10 comentarios:

Carlos Serra Ramos dijo...

Hola, Cris:

Un sentido poema que lastiman las fibras del alma noble. Mas, lo peor es que sólo llega a quienes nada podemos hacer por remediarlo, si acaso, como haces tú, gritarlo, unir las gargantas condenando los genocidios. Flaca memoria de aquellos que sufrieron en propia carne la ley del más fuerte.

Un beso, amiga, ya gracias por esta emotiva denuncia.

Carlos
_______________

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Sí Carlos ciertamente.
Pero aunque no podamos remediarlo, si podemos estirar las gargantas con gritos que demanden justicia.

Un beso querido Carlos y muchas gracias a ti por leerme y contarme y, sobre todo, solidarizarte con este poema.

Cris.

Laura Gómez Recas dijo...

Cristina, me ha gustado mucho el poema. Está lleno de fuerza y se te escapa la impotencia entre los versos. Destaco éstos: "Los ángeles celestiales no se disocian
ante ultrajes cavadores de tumbas
y heridas inocentes".

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Hola Laura,

se me escapa la impotencia, pues realmente estamos en una situción de tal indefensión para defender...
En fin ojalá este mundo se arregle algo con los nuevos cambios políticos.

Me ha encantado que me dejases este comentario.

Aprovecho para enviarte un besazo.

Por cierto, leí el tuyo sobre esta barbarie y también me encantó.
Lo que no sé es dónde hacerte los comentarios, pero aprovecho ahora para significártelo.

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Hay que implicarse, sí, Cristina. Como este buen poema tuyo.
Besos

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Muchas gracias Ángeles.

Sé que tu también te has implicado. Escuché el bello poema que declamaste el lunes.

Felicidades por tu poema.

Besos.

Carlos Serra Ramos dijo...

He vuelto a leerte este poema, Cris, quizá sea el mejor que te he leído. Tiene estrofas muy logradas y buenas imágenes como en esta muy, muy lograda:

Las madres derraman lava de sus ojos
que se esparce sobre sus hijos muertos.
Los dejados de Alá en un litoral de sucesos,
atados al puño que dispara.



Ha sido un placer leerlo de nuevo.

Aprovecho también para disculparme por no haberte comunicado la otorgación del premio Dardo por falta de tiempo en el día que lo edité. Salí de viaje y no he regresado hasta hoy mismo. Espero me disculpes.

Un beso, amiga.

Carlos
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CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido Carlos,

es todo un halago que me visites y cuánto más que me dediques tan bellas palabras que no sé si merezco. Tan sólo afloran sentimientos de mi corazón como madre ante la injusticia.

Mil gracias querido Carlos,
y mil besos amigo.

AMADEUS dijo...

Desgarrador poema, Cristina.

Me quedo con tus versos finales, dignos de encabezar un Nuevo Himno a la Humanidad:

Donde sea la guerra
quien perezca presa
por los grilletes
de la HUMANIDAD


Saludos,

AMADEUS

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido Amadeus,

no sabes cuánto me ha sorprendido tu comentario. No sé si merezco tus halagos. Es precioso lo que me has escrito. El poema lo parí sin cesárea. En un tris de fuerte indignación por la guerra.

Te envío un fuerte abrazo.
En cuanto pueda, deseo muy de veras, adentrarme en tu espacio poético.

Mil gracias.
Cris.