martes, 26 de febrero de 2008

El pez sirena

Un Pescador asiduo…
En el océano de los peces mariposa,
arrojó su anzuelo al mar.
Apresando a una pequeña sirena.
Ella, lejos de ser novata, reconoció aquel escozor…
echando ancla en las profundidades;
filtrándose entre poríferos…
Aguardando a la marcha del pescador.
Él permanecía colgado al Faro.
Y, por momentos,
esforzaba su caña escindiendo el cartílago de la sirena.
Una lucha sin tregua por no dejarse -alcanzar-
Por no verse cautiva en un cubo a medio llenar.
-Mausoleo para peces de colores-
Tras el forcejeo, se sintió frágil.
Aún más,
cuando observó que su delicada cola
menguó en escamas plateadas.
En un lapsus,
le advirtió el cáustico garfio asomándole junto al faro.
Colocándola frente al pescador.
Ella, Volteó su rostro, desgarrándolo.
Y se tiñeron las aguas…
sólo memoró un burbujeo - bermellón –
En tanto se rendía a la bajura de los mares.
Alucinaciones envolventes de estrellas y corales.
Finalmente: Algas curativas le devolvieron la vida.
Ya no podría nadar.
Quedó pez impedido.
Inalcanzable para los anzuelos envenenados.
Y para los viejos Tiburones, que apenas le frisanon,
con sus decrépitos coletazos.

Madrid, 26 de febrero de 2008
cristina garcia barreto

2 comentarios:

lucielly dijo...

porq no pudo enfocar bien a la cara para saber si al final existen las sirenas y como cuanto media

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querida Lucielly:

Gracias por pasar por mi blog. Me congratula mucho tu comentario. Bienvenida.
Un beso.