jueves, 13 de marzo de 2008


Un Sábado…

Fue un sábado atípico,
en un lugar lúgubre,
donde no nació el sol.
Sólo ramas despeinadas, revueltas,
e incluso bífidas,
se asomaban ofreciendo un espectáculo mortecino.
Desluciendo a un río, menguándole su agua.
El Cielo bruno parecía dar un alto en la vida.
La Naturaleza había prefijado su muerte ante mis ojos.
O, tal vez, yo conjeturé que había dado un salto escénico a otra vida.
O, tal vez, asistí al funeral de los árboles y de los ríos.
Pero se que fue un sábado atípico.
De agitado amanecer,
en un lugar que te envuelve en la más fría sombra.

Madrid, Sábado día 8 de marzo de 2008
Cristina Garcia Barreto