miércoles, 5 de marzo de 2008


Salto Letal


Miró al acantilado por saber,
cuánta bajura habría al saltarlo,
ya que a nadie tendría para contarlo;
sólo al retiro, reinándole el poder.
Se abrochó los ojos frente al duelo
de arrojase advirtiendo el otro lado,
y envuelto por un burato atezado,
sintió el apremio de rendirse al vuelo.
Dejado a su sombra añoró a un amor
que le liberase en ese momento.
Donde tan sólo la muerte se ofrece,
con su enjambre de espíritus sin candor.
Juró que a quien le alejara el tormento,
le haría Ama del alma que merece.

Madrid, 5 de marzo de 2008
Cristina García Barreto