sábado, 19 de septiembre de 2009

Arenas movedizas

En las infinitas arenas movedizas,
no dejé ahogar mi cuerpo,
me sujeté fuertemente
al universo
y en cada estrella
clavé las uñas.

Alimentada por el desamor
y la desconfianza,
la felicidad se hacía hambre.
Tentación que la mente
descartaba a falta de fe
con refrescos de memoria.

La sinrazón de un destino forzado,
atrapaba mi existencia.
Herrumbrosos baúles y maletas
me traían y llevaban,
como un conjuro inacabable
en el reloj de la locura.

Vivo en tierra de nadie.
A veces me miento compasiva
y digo que no soy sonámbula
ni tengo pesadillas.
Al despertar recojo la brújula
de la mesilla e intento ubicarme.

No quiero justificar mi soledad,
ni mostrar mi colección de colegios,
tampoco de amigos ni domicilios,
ni tan siquiera hablar de infancia.
Solo puedo mostrar la llave
que anudé a mi cuello la última vez
que me desprendieron de mi hogar.

Una cuna vacía de recuerdos…
Y unas nanas que jamás se supieron cantar.


Madrid, 19 de septiembre de 2009
cristina garcía barreto

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Corazón viajero siempre lleva con él la llave de los sueños para buscar la irrealidad, porque antes la realidad le ha atado. Qué espléndido, precioso poema.

David Nihalat

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido David,

Hasta que uno no es adulto es esclavo del destino que marcan los tutores de tu vida, y aún, cuando llegas a adulto sigues siendo esclavo, pero, al menos, con la libertad de llevar tus propias maletas si realmente deseas cambiar tu estancia o permanecer en tierra firme con llave propia que abra tu verdadero hogar. Ahora fijo mis pasos en tierra ajena, pero que más da si perdí las raíces en mi infancia.

Gracias por tu comentario tan conciso y acertado.

Recibe un fuerte abrazo,
Cris.

MiLaGroS dijo...

Me encanta, Cris. Es un poema precioso. Además en el me reflejo mucho. Yo también me siento a veces habitante de una tierra de nadie y también intento ubicarme cuando despierto. Eres genial y maravillosa. Un besazo

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querida Milagros,

no sabes cómo me congratula que te haya gustado el poema y como lamento, en parte, que te sientas reflejada en el, pues en ocasiones es triste sentirse desairraigada de nuestras raíces.

Sabes que la admiración es mutua a mi también me llegan mucho tus poemas pues son fuente que mana chorros de sensibilidad convertida en palabras.

Un beso de muy fuerte y de corazón
para ti querida amiga.

Mil gracias,
Cris.