miércoles, 25 de noviembre de 2009

Menos que un vademécum

Escapa del tiempo
no va a ningún sitio
no tiene origen
ni destino probable.

Nunca estuvo con él
desde el principio,
se oculta tras sus ojos
turbados, perdidos.

Lee su novela,
la tinta de sus letras
olor a la historia
que él ya había escrito.

Destruye ese vademécum
no pasó de la página
treinta, se reconoció
intérprete del pasado…

En mente de autor
fantasmagórico, mudable,
perdido en el confuso
regicidio de sus musas.

Amor inseguro
que desecha las llamas
y escarba en el frío
de la herida.

Le puede la locura
se refugia en su pasado
pero volverá,
algún día volverá…

Ese no querer saber
de dónde vino.


Madrid, 25 de noviembre de 2009
cristina garcía barreto.

12 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Siempre que te leo.. aprendo con tus versos..

Es un placer acercarme a tu blog..

Un abrazo
Saludos fraternos..

Anónimo dijo...

Debo reconocer que tienes mérito.
He leído muchos de tus poemas y consedero que eres una mujer poderosa en sentimiento y de ancha banda en la vida.

Te felicito.

Jorge.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Jorge,

no sé si eres el Jorge que ya había visitado mi blog. Con los anónimos me hago un poco de lío.

En cualquier caso recojo de buen agrado tus palabras.

Muchas gracias.
Cris.

Anónimo dijo...

Hola Cris.

¿Qué buena lectora se queda en la página treinta? ¿Tan malo era el libro?

Con todo el cariño de siempre.

Javier.

Cris Gª. Barreto dijo...

No, Javier, el libro no era malo se trataba de una reiteración de modos y convicciones del autor que la lectora vivió con él antes de empezar a leerlo (pero él ya lo había escrito hacía tiempo). Era como que todo ya estaba predestinado, su historia, todo, porque el autor desde hacía mucho se así mismo y el desenlace con las mujeres. Por este motivo, ella se sitió muy mal y no pudo seguir leyendo.

Bueno, ya sabes que los escritores no siempre decimos si es o no verídico.

Un beso amigo,
Cris.

MiLaGroS dijo...

Cris. Muchos besos. Sigue escribiendo y sacando fuera todo ese torrente. un abrazo

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola, Milagros, gran poeta y amiga:

Sí aquí sigo escribiendo libre de pensamiento para que los sentimientos fluyan fuera del dolor y solo queden fuerzas torrenciales en un nuevo despertar a la vida real.

Gracias cielo.
Besos,
Cris.

Antonio dijo...

¡Ay, Cris! Mi buena amiga internauta, mi amiga de oro modulado preciosamente por el arte orfebre de la vida. Mi enigmática y sutil Cris, cargada de sensibilidad singular... Me dejas pensando, que es lo mío.
El libro de la vida no está escrito. En todo caso solo conocemos en parte el material del que está hecho, la calidad aproximada del papel, pero la escritura es el día a día. La lectura se condiciona por el color del cristal de ese momento. Cada lectura es diferente, aporta nuevas visiones, completa a la anterior, permite incrementar el propio conocimiento. Es bueno seguir escribiendo, leer y releer para escribir desde un mayor desarrollo y comprensión del pasado y del presente. El pasado no existe, pues ya feneció. Existe el presente condicionado por el pasado. El futuro es una utopía, una hipótesis no contrastada bañada de fantasía, que adolece de realidad.
Es bueno saber de dónde vino, pero es más importante saber dónde se está, para ver a dónde va o a dónde quiere ir.
Ves, ya me has hecho pensar.
Mil besos

Cris Gª. Barreto dijo...

Querido Adolfo:

Que me digas que conmigo aprendes es el mayor honor que puede recibir un escritor.
Yo podría y debo decir lo mismo de ti.
Agradezco de corazón tu entrada.

Besos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Querido Antonio,

cierto es que la vida no está escrita si bien nosotros la vamos plasmando con nuestra conducta en el disco duro de la memoria. Y, aunque seamos los únicos animales del planeta capaces de cambiar, a veces lo dudo.
Cierto es que ayer fue historia y mañana será futuro pero planificamos el mañana y muchas veces esa planificación se realiza.
Lo que me apena es la gente que conociendo su carácter se enmascaren de realidad y luego sean menos reales y racionales de lo que cabía esperar, hechos que adolecen cuando uno va sin máscara y deja el corazón desprotegido. Hombres que incluso llegar a decir que el maquillaje es una máscara y afirman que siempre hay que ir con la cara lavada para no parecer un carnaval, fíjate qué contradicción.
Cuánta razón exsite en el dicho: Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Es bueno adquirir conocimientos con la lectura pero no con toda lectura. Actualmente, hay más escritores malos que arena en el desierto. Y más gente desiquilibrada que agua en el mar.
Por ello, debemos saber escoger la lectura y también a sus autores.
No me enrollo más.
Mil gracias Antonio por tu comentario denso e inteligente como tú lo eres.

Mil besos amigo.
Con cariño.
Cris.

Anónimo dijo...

Si, es cierto, amiga, hay muchos autores malos, casi tanta como arena en el desierto. Y mas gente desequilibrada como agua en el mar, bueno, es un poco exagerado. El que más el que menos cae en desequilibrios alguna vez, sobre todo la gente especial.
Ud. es una autora con talento. Un buen crítico siempre elaborará su opinión de acuerdo a criterios literarios. Ah, este es un buen poema. No como ese horrible libro del que ud. habla, ¿no?. He leído su obra en su página y, salvo alguna pequeña excepcion, confirmo mi opinión: espléndida creadora. Saludos.

Cesar Morales

Cris Gª. Barreto dijo...

Sr. Morales:

Lamentablemente hay más malos escritores que amapolas en el campo.
Pero como a esas "amapolas" yo no las considero literatura pues no las valoro como tal.

Sobre temas psicológicos podría haber debate y créame carezco de tiempo en estos momentos.

Dado que intuyo que ud. además de crítico literario, debe ser escritor deme, si no tiene inconveniente, las señas para poder adquirir una de sus obras y olvidar el mal sabor de boca que me dejó la última novela que intenté leer, el autor, no digo su nombre por respeto al gremio.
Y tampoco digo que la novela fuese una mala obra, en ocasiones, abandonamos lecturas por otras cuestiones, tales como no estar anímicamente en buena disposición para recepcionar palabras que entristezcan u otras cuestiones.

Y créame que, aunque a nadie le disgusta un halago, yo no me siento merecedora de los suyos.

Con respeto y agradecimiento.
Cristina.