martes, 4 de noviembre de 2008

Sordo y Ciego


Despierto al nuevo día
absorto en la extrañeza
de cómo luce el sol.
El cielo añil es más azul
sin la caliza gris que lo ensuciaba
y puedo descubrir el horizonte más lejano
¿También alondras, gorriones y jilgueros
se habrán apercibido?
Porque tiempo ha que no les viera
revoleteando sobre mí.

Estuve tan sordo como ciego
al no escuchar sus trinos,
ni ver que en mi jardín quedaban flores.
Cuando el fiasco de un amor
desvanece la quimérica ilusión
en infortunio,
la razón se ofusca,
y vives porque late el corazón…
aún con vidrios rotos
que se hincan.
Mas ya sané,
quedando en la memoria
el bello amanecer en sus pupilas
Y en el olvido,
la angustia sentida por su plante.
Así que hoy, también soy yo,
que sin rencor le digo ¡adiós!

Autor: Carlos Serra Ramos

Estimado amigo a quien agradezco su publicación en este espacio. Muchas gracias. Un abrazo.

Madrid 4 de Noviembre de 2008