viernes, 28 de mayo de 2010

Auto-deberes

En hoja cuadriculada, a modo de castigo escolar,
cien veces la misma frase escribo:

- El diamante es duro; la vida el mineral que lo raya-
- (“II”)
- (“III”)
- (“…C”)


Madrid, 28 de mayo de 2010
cristina garcía barreto.

24 comentarios:

Antonio dijo...

No sé, no sé, me pones en duda, porque también lo crea el tiempo.
Un beso

Anónimo dijo...

Querida Cris:

Tras leer esto me quedo reflexivo.
Me parece un síntesis tan analítica y profunda.
La estructura igualmente es excelente.
¿Existe algo que no ronde por tu cabeza? Porque ¡madre mia! me dejas perplejo con tu sabiduría.

Genial, Cris, genial.

Eres una filósofa auténtica.

Mi más enhorabuena.

Besos, ¿cuántos van ya?

Javier.

N. Marcho a una reunión te ampliaré lo que me significa este texto por mail.

Anónimo dijo...

Querida Cris:

Me dejas alucinada. Madre mía lo que hay detrás de un texto tan aparentemente sencillo que encima disimulas como deberes escolares a modo de castigo.

Sabes que no escribo. Leer, llevo toda la vida haciéndolo. Y no puedo entrar en comparaciones ni valoraciones extrapolables. Pero sí te digo que como sigas así, con ese estilo tan singular y rompedor, te aseguro que vas ha ser tú quién deje huella. Y no nosotros en tu blog como sueles decir.

Amiga, recibe mi admiración sincera y también mi cariño, porque es tanto lo que te he leído que te quiero Cris.


Maite.

Anónimo dijo...

Hola Cristina:

Yo no sé si es bueno cómo dicen, la verdad es que ni siguiera lo entiendo.

Un saludo,
Alex.

Cris Gª. Barreto dijo...

Querido Antonio:

¿Qué te dolería más perder un diamante o perder a un se querido?

Mi frase es difícil de entender pero tú eres muy muy inteligente.

Ante esta pregunta dime ahora dónde se te plantea la duda y qué tiene que ver el tiempo.

Agradezco de corazón tu participación en mi espacio. Lo sabes.

Más besos para ti y tu familia.
Con todo mi agradecimiento y afecto,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Perdona Antonio, he querido decir: ser, no "se". Lo siento las malditas prisas.

Gracias.
Cris.

Anónimo dijo...

Hola Cristina

Cómo de costumbre, has ido más deprisa que yo.
Venía dispuesta a hacerte un comentario sobre lo irrecuperable de los recuerdos, cuando queremos volver atrás Nuestra afectividad, los ha deformado y aunque pudiéramos vivir de nuevo retrocediendo en el tiempo, determinados momentos, nos sorprendería, que no coincidían con lo recordado.

Pero ahora, con esta autoreflexión tan profunda, me has descolocado.
Cuándo estudiaba, hace muchos años, nos decían, que el cristal era muy duro, pero muy frágil, por tanto, no había que confundir dureza con fragilidad. Solo el diamante, lo cortaba o lo rayaba.

Ya ves, que al final he recurrido a los recuerdos Por la razón que te comentaba anteriormente, quizá los recuerdos hayan alterado la realidad.
Tu reflexión, a mi me parece que lo es, además de profunda y sentida, es enigmática y original. También lleva una gran carga de afectividad.
Con pocas palabras, dices mucho. Y se puede aplicar a tantas situaciones....La vida, no es un camino de rosas.

Un abrazo, María Jesús

Antonio dijo...

Querida amiga, me pones en una tesitura, pero intentaré clarificar mi comentario anterior. Lo primero es aclarar qué entendí con tu expresión: “El diamante es duro; la vida el mineral que lo raya”. Deduzco que te refieres a que la dureza de la vida es tal, que supera a la del propio diamante, siendo este uno de los minerales más duros que se conocen.
Siguiendo con el símil que propones, el del diamante, convenimos en que este se forma bajo gran presión y temperatura alta, existentes a profundidades de 140 km a 190 km en el manto terrestre. Los minerales que contienen carbono proveen la fuente de carbono, y el crecimiento tiene lugar en períodos de 1 a 3,3 mil millones de años, en una relación directa entre tiempo y presión.
De ello deduzco que los diamantes, a los que la vida raya, también son creados por la vida, que es el tiempo. Por tanto, entiendo que la vida puede rayar el diamante o crearlo, según como evolucione. Desprendo, pues, que lo importante en la vida es crear el diamante y no rayarlo, pues cuando la vida es dura es cuando se raya y cuando la vida es bonanza no lo raya sino que lo respeta y disfruta. Creo que es mejor la vida en bonanza que dura y a ello me remito, y en ello pienso cuando digo lo que digo. Es decir, según como vivamos rayaremos el diamante o lo gozaremos.
Puede que me haya salido de tu guión, pero eso es lo que desprendo de tu frase.
Un gran beso

Anónimo dijo...

Es muy bueno. Realmente impactante por su calidad literaria y su originalidad. Y un mensaje claro y conciso. Pura filosofía. Muy bien.

David Nihalat

MiLaGroS dijo...

Que genial. Me encanta y estoy de acuerdo.Un beso gran poeta y amiga

santiago dijo...

cierto es lo que en tu corta frase dejas.
Un abrazo y un placer leerte

MarianGardi dijo...

Mi querida cristina el diamante es símbolo del corazón, la vida lo va tallando hasta convertirse en un brillante.
Depende del tallador si un brillante es más valioso que otro.
La vida es el mineral que da la talla.
Como siempre todo lo que surge de ti, me lo quedo, es de una talla máxima.
Te quiero peque

Luisa Arellano dijo...

Mi buena amiga Cris, debo confesarte que me ha sorprendido gratamente el cambio que encuentro en tus últimos escritos. Supongo que estás experimentando con nuevas y diferentes formas y sólo puedo decirte que me satisfacen todas.

Mi intención es ir en octubre a la Lobera y si no ocurre nada que lo impida, allí nos abrazaremos.

Muchos besos y felicidades!

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Maite:

Me congratula enormemente tu entrada.
Así como tu perseverancia en mi espacio. Celebro que te haya gustado este texto filosófico.

Recibe mi admiración y cariño,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Alex:

Si no lo entiendes, no pasa nada.
Y evidentemente no tiene que ser bueno para ti.

Agradezco tu comentario.

Saludos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Javier:

Agradezco tu fiel seguimiento así como el contenido de tu comentario.

Gracias por estar.

Un beso,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimada María Jesús:

Estás aportando un valor añadido a mi espacio que no sabes de que manera te lo agradezco.

Tengo muchas ganas de que saques tu blog, estoy deseando leerte e igualmente poder complacerte en la medida que pueda, como haces tú de forma tan cálida y desinteresada.

Bueno, de hecho leer tus comentarios siempre tan interesantes me transmiten mucho. Eres muy inteligente, todo un privilegio tenerte en mi blog.

Recibe todo mi agradecimiento, admiración y un fuerte beso,

Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado David Nihalat:

Todo un privilegio tu comentario. No creo merecer tus palabras, las cuales agradezco profundamente.

Recibe mi admiración más sincera. Tú si que eres un gran escritor.

Con mi mayor gratitud,
te envío un abrazo.
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querida Milagros:

Siempre me alegras enormemente.
Me congratula muchísimo que te gustase este texto.
Tú si que eres genial.

Mil besos amiga,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Santiago:

Cuánto tiempo. A ver si me quito cosillas y tengo el gusto de visitarte, estoy deseándolo.

Gracias por mostrar tu crítica que converge con el sentido de mi texto.

Recibe un abrazo,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi estimada Marián:

Qué inteligente reflexión tu entrada, me ha encantado. Da gusto llegar a personas sensibles e inteligentes como tú, además de gran escritora.

Recibe un beso brillante, que no duro.
Con todo mi cariño,
tu amiga Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querida Luisa:

Bueno qué agradable sorpresa verte por estos lares.

Tu comentario me honra.
Tengo ganas de que llegue el encuentro y materializar ese abrazo.

Mil gracias por tus palabras.

Con todo mi afecto y admiración,
recibe un fuerte beso.
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Querido Antonio:

Cuando tenga un hueco te haré contrarréplica jeje.

Un beso amigo.
Cris.

Antonio dijo...

Para mí será un placer. Lo que uno interpreta no siempre se ajusta a lo que dice el emisor. Solo él tiene la potestad de aclarar lo que quiso decir. Ese es el gran problema de la comunicación.
Besos