jueves, 13 de octubre de 2011

Huída


Necesitaba escapar, escapar como aquél que da el golpe perfecto. Dejar atrás la batahola de los cacharros, lavadoras y todos esos quehaceres domésticos, que jamás fueron agradecidos y centrifugaron mi pensamiento sin programa de aclarado. Me faltaba el aire y, sobre todo, libertad. Sentía que mi vida caía en el vacío con mayor velocidad que un ladrillo lanzado desde el cielo.

No podía dejar de pensar en el mensaje de Juan, que no pude rescatar. Mi ordenador dejó de funcionar, no me pareció buen momento para que se solidarizase conmigo. Era solo una máquina cuya vida útil no alcanzó los dos años. Observaba mi álbum de fotos, ya habían pasado cuatro lustros. Llegué a obsesionarme con el espejo, veía mi cara transformada, consumida. Dos matrimonios rotos, cuatro hijos y un tercio de mi vida regalada. Qué menos para llegar a la conclusión de que merecía prestarme una parte de mi vida.

Y me fui, tal vez, de forma disparatada, sin dejar reseñas de mis nuevas pisadas. Llené una pequeña maleta con lo más imprescindible. Salí al mundo, me convertí en viajera alguien que deseaba caminar en libertad. Necesitaba vivir una nueva aventura, ¡qué nueva! La primera. Experimenté multitud de sensaciones extrañas, más por ser nuevas, que por ser propiamente extrañas.

Debía buscar trabajo, pero quería hacerlo de forma itinerante, así pues, rompí mis títulos universitarios, rehusando cualquier circunstancia que nuevamente pudiera anclarme.

En una de las ocasiones que hice auto stop, conocí a un hombre de aspecto desaliñado, me preguntó hacia dónde iba, le respondí que, posiblemente, nos dirigíamos al mismo lugar. Compartió un bocadillo de embutido rancio conmigo y también una cerveza. Me habló de un trabajo en un local nocturno. Nada perdía. Me decidí a probar suerte. El dueño del local era un hombre de pelo rasurado y canoso con enormes patillas. Su vestimenta me resultaba camorrista, aún más sus tatuajes, sobre todo, el de esa enorme cobra vietnamita.

En el club me sentía desorientada, casi todos hablaban idiomas prácticamente incomprensibles para mí. Lo que sí entendí es que consumían whisky barato y se hundían en sus copas como peces alcoholizados.

Se me acercó un cliente, parecía primo hermano del dueño del local, al menos, aprecié que tenía el mismo gusto por los tatuajes.

Me preguntó:

― ¿De dónde eres?

― De ninguna parte y de todas.

― ¿Si?
Respondió el hombre con cierta dificultad y luego, exclamó a gritos.

― ¡Ey! ¿Vosotros de dónde sois? ¿Conocéis a alguien que no sea de ninguna parte y de todas? Pues aquí tenéis a una, la lista de la camarera.

Me pidió otro whisky, que no bebió, me lo arrojó a la cara.

De fondo sonaba una canción de Serrat… es caprichoso el azar.

Y, de improvisto, llegó Juan.
Limpió mis lágrimas alcohólicas y me dijo:

― Tantos años esperándote…

Le pregunté:

― ¿Aún me reconoces?

Me respondió:

― Sí. Y estás más bella que nunca.

Yo, tan solo, pude sentir agradecimiento. Me di cuenta de que el enamoramiento se había esfumado. Que todo se transforma con el tiempo.

Le rogué que me llevase a casa. Y aquí estoy, con la misma rutina de antes, ya sin echar en falta aventura alguna, pese a que nada nuevo pueda volver contar.


Madrid, 13 de octubre de 2011
cristina garcia barreto




32 comentarios:

Cris Gª. Barreto dijo...

Queridos amigos:

En esta ocasión le cedo la palabra escrita a Felix de Azua.

"La gente se cree que es inmortal, por eso se quedan quietos y se acogen a una rutina quedandose alli paralizados"


Mil gracias a todos por seguirme.

Recibid toda mi estima y admiración.

Besos.
Cris.

Antonio dijo...

Te leí con suma atención e interés esa historia tan singular y tan plausible a la vez...
Besos, como siempre

MarianGardi dijo...

Cris, el relato me ha enganchado.
Me ha atrapado hasta que llegó Juan y me llevó a casa de nuevo a seguir con la rutina.
A veces cuando se pasan aventuras peligrosas se desea tanto volver a casa.
El hogar es el mejor refugio, si una se encuentra segura en él.
Un abrazo y todo mi cariño.
Besos querida amiga

Emilio Porta dijo...

Sí, es una magnifica entrada. No cabe duda de que todos nos sentimos así a veces, con ganas de cambiar la rutina, con ganas de escapar, de voltear la vida aunque, materialmente, pueda ir a peor. Lo malo de marcharse para olvidar es que algunas cosas de nuestra vida anterior siempre nos acompañan. Cuando es la memoria buena siempre es bienvenida. Y yo creo que, con el paso del tiempo, la memoria mala tiende a dejarse traspapelada. La vida es un choque continuo de contrarios, siempre lo he dicho. Y ese choque produce alegría y también dolor, según la onda que nos toque de la existencia. En cualquier caso, Cris, el relato está muy bien llevado y ese final, tan cierto como la propia vida, sin embargo, no está lleno de amargura, sino de la emoción de haber vivido. La maleta que llevamos con nosotros, no siempre se abre a nuestro gusto. Pero al menos tiene cosas dentro. En tu caso, poemas que merecen mucho la pena. Literatura nacida desde el fondo de tu corazón y a la que tu oficio de escritora convierte, en muchas ocasiones, en páginas del gran libro colectivo. Esa camarera, al fin y al cabo, somos todos. Con toda mi estima, como tu dices. Que bella es esa palabra, por cierto. Estimar es reconocer y también querer, de alguna manera. Y a mi me gusta estimar a los que se lo merecen. No se por qué, los que encuentro más dignos de esa estima - no es que sea importante - son siempre gente que escribe. Será porque yo me entiendo mejor escribiendo que hablando.

Anónimo dijo...

Cris:

Este magnífico relato me recuerda un poco a cierta película: The Bridges of Madison County. Los puentes de Madison. Pero con más fuerza. Tú recuerdas que me dijiste que esa película era de las que más te han gustado. Y que habrías salido lanzada de la camioneta de la rutina, pero entendías el enganche con la familia. Pues vive tu personaje y salta.

Eres tan distinta. Es imposible no pensar en ti.

Felicidades por tu relato, también decirte que no necesitas maleta alguna, tú corazón va repleto de todo lo necesario para supervivir ante cualquier adversidad a la que te enfrente la vida. Y no son sólo tus poemas. Es mucho más: tus citas, prosas, tú novela: El diario de Virginia. Son tantas cosas que no sacas a la luz.

Besos y perdóname un te quiero.

Javier.

marcos dijo...

Saludos desde Chile, te dejo mi blog...soy estudiante y por las noches escribo como aficionado algunos poemas, y me gustaría mucho saber tu opinión.
http://el-viejo-mago.blogspot.com/

Te felicito por lo que escribes.

Saludos.

marce dijo...

Todos estamos un poco paralizados.

La situación actual lo demuestra, seguimos con toda la inercia que nos han marcado.
Claro que la buena literatura puede sugir siempre, mana de las situaciones más terribles. Fernando Pessoa sabía un rato largo de eso.

saludos.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Antonio:

Agradezco muy de veras tus palabras, e igualmente, que dejes nueva huella en este espacio, tu casa.

Recibe toda mi estima y admiración.

Besos.
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querida Marián:

Celebro que el relato te haya gustado.

Me dejas unas palabras muy ciertas.

Gracias de corazón amiga.

Recibe todo mi afecto que es mucho.

Besos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Emilio:

Te entiendes mejor escribiendo que hablando. Yo te digo que ambas cosas los dominas a la perfección, es decir, con muchísimo arte.
Bien leída tu entrada, se me abre un amplio abanico de ideas, tus ideas, y que, sin duda alguna, nos podrían llevar a diversos y profundos debates.
Como dijo,Jorge Luis Borges:
Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
Y como dices tú: es mejor olvidar la memoria mala tendiendo a dejarla traspapelada. Opino lo mismo. Debemos alejarnos de los espejos rotos, esos que solo cortar y abren la sangre de las heridas.
Y sí, todos portamos una maleta, pero jamás podremos introducir en ella, una segunda vida que nos ayude a renacer.
La mayoría de las personas están condicionas, en la mayor parte de su "vida útil", por la rutina; el madrugar para ir a trabajar; el declarar a hacienda en tiempo reglamentario; el cumplir multitud de normas impuestas; acostarse temprano para volver a madrugar...y un sin fin de cosas más, conforme cada individuo y sus circunstancias. Así, se hace muy díficil poder pintar nuestra vida conforme se nos antoje, aún menos ahora, que todo el mundo se siente muy coaccionado por la situación económica mundial.
Antes había más aventureros, actualmente, cada vez, menos.

Y, obviamente, todos somos esa camarera. Todos nos hemos visto interpretando muchos papeles en esta vida. También empatizando con nuestros semejantes. Porque nadie es superior a nadie, en el sentido humano del ser.

Debo agradecerte profundamente esta espléndida entrada, que va más allá de un comentario de texto, pues lleva un valor añadido de mucho peso.

Y,cómo no, recibe toda y estima y admiración.

Besos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Javier:

Permíteme tú también que esta vez te responda vía mail.

Gracias por tus palabras.

Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Marce:

Haces alusión a ese portugués, todo un genio literario. Lástima que en vida, no pudo recoger la cosecha de sus letras. Otro Vincent Van Gogh, por cierto, mi pintor favorito.

El comentario que me dejas, casualmente, tiene mucho que ver con la respuesta que le dado a Emilio Porta. Otro admirador, por cierto, de Fernando Pessoa.

Celebro tener puntos en común.

Te dejo con la palabra escrita de F. Pessoa: Solo esta libertad nos conceden los dioses: someternos a su dominio por voluntad nuestra. Más vale que así lo hagamos porque solo en la ilusión de la libertad, la libertad existe.

Excelente cita, supongo que ya la conocías.

Mil gracias Marce, por dejarme tus pabras.

Con estima,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Marcos:

He leído con detenimiento tu última entrada. Verás, no soy crítica literaria, eso sí, conozno las normas poéticas y disocio con claridad lo que me gusta de lo que no.

Estás empezando -por cierto el diseño del blog me ha encantado-, yo agrandaría el tamaño de las letras en los textos, se lee con dificultad. Por otro, lado cuida la ortografía, está floja, debes reforzarla. Controla más el corte de los versos, eso es muy importante. Intenta concretar más no repitiendo los mismos conceptos con demasiada frecuencia. A veces, como recurso literario funciona, pero este no es el caso.

Tienes algo muy válido: el sentimiento y conceptos importantes. Creo que no te resultará complicado llegar a ser un buen poeta conforme vayas avanzando.

Te aconsejo que leas más poesía y así te darás cuenta.

Gracias por depositar tu confianza en mí.

Te sigo y volveré a leerte. Seguro que me llevaré una gran sorpresa.

Gracias, Marcos, por visitar mi espacio, sé bienvenido. Espero que vuelvas.

Con estima,
Cris.

Anónimo dijo...

Mi querida Cris:

Llevo tiempo sin escribirte. Ya sabes le de mi jubilación anticipada y todo eso, creo que te lo comentó Javier. Te agracezco haber depositado en mis manos tu libro Trayectos. Mira y observa bien porque tú estás en otra dimensión. Ojo, mucho ojo, y mano izquierda con una armadura en el corazón.

Sobran palabras princesa, porque eres el ser más inteligente y bondadoso que conozco.

Mi amor está en tí.

Encarna.

Anónimo dijo...

Querida Cris:

Todo lo haces en apariencia sencillo, pero en el fondo, es más complejo de lo que parece. Y más aleccionador.
Huir de la rutina diaria, la que sea, implica riesgos. Por eso me pregunto, ¿estamos preparados para escapar de ella y arriesgar nuestra "comodidad" del dejarnos arrastrar por el día a día?
Porque no siempre lo mejor, es lo bueno, o no nos lo parece a nosotros, simplemente, porque no coincide con lo esperado.
Por ello, cuando escapamos, solemos regresar al lugar de origen, desplazándonos en círculo, en busca de seguridad. Además, tomamos decisiones sobre lo conocido, ya que no puede ser de otra manera. Lo que no conocemos, se nos escapa. Es como si estuvieramos conformados así por las circunstancias vividas.

Felicidades por escribir tan bien, y por saber llegar al lector.

Recibe muchos besos y abrazos de tu amiga, Mª Jesús

Anónimo dijo...

Apreciada Cristina:

Eres buena escritora y persona.
Gracias por ayudarme.

Quedo a tus pies.

M.G.F

Mila Aumente dijo...

Querida Cris, a lo largo de la vida todos hemos necesitado escapar en algún momento de aquello que nos rodea. Afortunadamente la imaginación no tiene límites y ella nos puede llevar por otros caminos siempre que lo deseemos. En este magnífico relato que nos ofreces plasmas una de las realidades del ser humano.
Yo, que soy una viajera en continuo movimiento, puedo estar aquí, ahora, y en cualquier otro tiempo y lugar del mundo.
Felicidades.Siempre es placer y fuente de conocimiento leer todo lo que escribes.

Un beso.

La Solateras dijo...

Es un buen relato, Cris. Muy bien contado y lleno de símbolos.

Un abrazo

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimada Encarna:

Leo con atención tus palabras.

Gracias por volver a visitarme.

Sigo contigo por mail.

Besos y cuidate mucho.

Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi estimada y admirada María Jesús:

Debo manifestar que tu presencia en mi espacio me honra, nunca sin dejar fuera la de los demás parcipantes.

Has hecho una reflexión sobre el texto muy precisa por acertada.

Pero claro, sí, el hogar puede ser y suele ser una -comodidad-, como bien dices, no siempre es el lugar más feliz. Por otro lado, los riesgos, son eso: riesgos. Obviamente, a quién no se le ha pasado alguna vez por la cabeza huír de la rutina, sentirse libre, al menos para reencontrarse. Cuando estomos envueltos en una batahola constante que nos apabulla, parece que decrecemos, tanto físicamente como mentalmente. Tal vez, una huída, nos ayude a ver con más claridad y tomar decisiones determinantes sobre qué és lo qué más nos convence en la vida. Amén, claro, de las ataduras consanguíneas.

Gracias amiga por tus elocuentes y magníficas palabras.

Te entrego toda mi estima.
Besos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola MGF:

De nada, ha sido un placer poder aportarte mi ayuda.

Abrazos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi estimada Brigitte Bardot (Mila Aumente):

Bueno, Mila, es que como no pones foto, permíteme que muestre tu aspecto para que los demás te vean.

Mira, esa imaginación que tú tienes a lo que yo llamaría "soñar despierta", es formidable. Es una fórmula maravillosa de evadirse y soltar riendas, cómo no, a la imaginación. Símbolo, por otra parte, de inteligencia.

Te voy a dedicar una gran frase de Gustavo Adolfo Bécquer, que, si no me equivoco, dice: El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.

Pero ojo, porque aveces la imaginación nos confunde y debe anteponerse la razón. Sé que no es tu caso.

Bueno, qué alegría verte nuevamente por mi espacio, tu espacio.

Mil gracias.

Te quiero amiga.

Besos,
Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querida Ana (La Solateras):

Algún día te preguntaré por qué ese nombre...en persona, por supuesto.

Celebro el comentario que me dejas, máxime viniendo de tí, pues aprecio tu buen juicio al igual que tu literatura.

Gracias por tus palabras.

Recibe mi estima y admiración.

Besos,
Cris.

Anónimo dijo...

Me alegro de leer este..., no sé como llamarlo, este escrito tuyo que parece salir de un esfuerzo enorme del alma y del dolor. Es completamente distinto a lo que he leído hasta ahora. Por supuesto que puedes aportarnos nuevos poemas y pensamientos, lo haces continuamente.

Me alegro de haberlo visto, casi se me pasa.

Juan Sin Miedo.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Juan:

Sigo sin conocerte. Verás, esto no es lo mejor que he escrito, lo mejor está en mis libros.
He escrito otro que no voy a publicar -de momento- ya veré.

En fin, no sé qué decirte porque apareces y desapareces así sin más.

Si te ha gustado me alegro y, desde luego, podría escribir todas las horas del día porque soy muy observadora y, eso, retroalimenta el alma y la mente.

Gracias por tus palabras.

Recibe un saludo.

Cristina.

Josan dijo...

Querida amiga, dejo mi huella en mi paso por tu blog y en general tengo que decirte que me gusta tu relato y tú forma literaria de plasmarlo.
Saludos afectuosos, josan

RENATO VIDAL S. dijo...

CRIS, tu historia es una escena perfecta de la gran película que es esta vida, a muchas personas les sucede, pero cuando creen escapar de la rutina se dan cuenta de que no pueden vivir sin ella, necesitan esa paz que esta les entrega. muy lindo texto, un placer leerte, saludos desde el sur de América.

Cris Gª. Barreto dijo...

Querido Josan:

Tu blog de literatura es muy, pero que muy interesante. Necesito leerte con más tiempo. De momento te sigo para no perderte de vista.

Mil gracias por dejar tu huella, tus palabras.

Abrazos,

Cris.

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimado Renato:

Sí, mi historia es la vida misma.
Pero tengo muchas historias en mis libros y en mi mente que ya iré transformando en palabras.

Agradezco enormemente tus palabras.
Te he dejado huella en tu espacio y te sigo.

Recibe un abrazo,
Cris.

Mónica dijo...

Sucesos como espirales, el espiral de la vida y las sutilezas que uno a veces no puede manejar ante la rutina. Auténtico. Leerlo y leerlo y quedarse llena de preguntas...

Un abrazo!

Cris Gª. Barreto dijo...

Estimada Mónica:

Bienvenida a este espacio, tu casa.

Agradezco muy de veras las palabras que me dedicas.

Ya te he ido a visitar. Me gusta tanto como escribes que estás en mi lista de blogs para poder seguirte.

Otro fuerte abrazo para ti,
Cris.

Luadosul dijo...

Me reconozco en esa huìda, alguna vez lo hice y me brotaron alas de libertad y emociones que no imaginaba. La vida y mi salud me jugaron en contra y volvì, pero nunca a lo mismo. Me agradan mucho tus escritos!
Cariños