martes, 1 de diciembre de 2009


Asfixia discontinua

Una asfixia discontinua
en eterna ausencia del lenguaje
me hace autora de un monólogo
sin palabras, solo gestos inútiles
que no descifran la agitación
de mi vida.

El silencio me ensordece
ante la desobediencia de tus caricias,
agonía rubí en la sed de mis labios.
Colgaré pensamientos en compacto hilo
para trenzar el ovillo de mi cariño
y así lo mordisquees con tus sentimientos.

Cosía un árbol, cosía una ilusión
andaba a la caza de mi plexo solar
esa era yo ¿o Virginia Woolf?
Ahora mis raíces peligran
como un trineo en nieve hielo.

Me las van a pisar, las raíces,
y van a hundir mi tronco
a cachetazos.
Me van a bajar de mis ramas
y devorar mis frutos porque aún, aún…

Estoy empezando a aprender.

Madrid, 1 de diciembre de 2009
cristina garcía barreto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cris:

No me voy sin leer el último.

En este poema manifiestas una destreza magistral en el manejo de la palabra y eso que estás en asfixia discontinua.

Es un gran poema Cris.
Me ha encantado como no podía ser de otra manera. Pero controla el final, aunque sé que ya lo haces.

Felicidades reina.


Otro beso Cris.

Javier.

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Javier,

tú siempre tan fiel a mi blog.

Celebro que te guste el poema.

Besos,
Cris.

Carla dijo...

Creo que todos los dias empezamos a aprender un poquito de cada cosa.
Excelente poema

Cris Gª. Barreto dijo...

Hola Carla,

celebro verte por aquí.
Antes de nada gracias por tu comentario. Y sí, ciertamente, cada día aprendemos algo, es la evolución del ser humano, de lo contrario, malo malo.

Un beso,
Cris.

Anónimo dijo...

Un rayo de luz, precisamente en el final. Buen poema, de todas formas.

Cris Gª. Barreto dijo...

Otro Anónimo que publico ¿hay necesidad de esconderse?

Un rayo de luz en el final es mejor que una llama encendida en un principio y que deje oscuro ese final.

Cris.