viernes, 11 de enero de 2008

La Dama de Oscuro

Cómo eludir lo ineludible.
La visita inesperada del silencio.
El retorno no posible de un secuestro.
El viaje que siempre esperamos.
Y, a veces, requerimos estar solos.
Pero siempre imaginando la vuelta.
Ese reencuentro con nuestra existencia.
No es lo mismo si nos clausuran nuestros párpados.
Reconvirtiendo lo visto en perpetuo pasado.
¡Ah!, pero yo fui justa,
me vendrá la clemencia envuelta de faro.
Sólo los pérfidos perderán su halo de certidumbre.
Permaneciendo como cuervos sepultados.
La Dama sigilosa a algunos acechó disfrazada.
Mas no son todos los que no percibieron sus pasos.
Les llegaba la hora, y casi sin notarlo, le tendieron la mano.
Muchos quedaron desprovistos de enmendar sus pecados.
Otros, lastimosos, la estaban buscando.
¿Por qué te demoras… si te protesta un veterano?
Y luego tan presta arrastras frescura por tu bruno manto.
¿Y somos dueños… de nuestras relaciones?
Si esta Dama, nos visita, cuando ella dispone.

Madrid, 5 de noviembre de
2007 cristina garcia barreto