martes, 6 de julio de 2010

El transcurso del tiempo

No necesito que me digan
cómo cambio:
menos joven, confusa e invisible,
licuada en las nubes,
periódica, zafia.
Desgarrada de mí,
descosidas mis pieles.
Lo sé: ha pasado
otro año por mi cuerpo,
y eso es mucho, severo y fatigoso.
Un año más ¡no puedo! ¡no!
¡Bombear el corazón cada día más
de doscientas sesenta mil veces!

¿Cuánto morir requiero
para un año vivir de nuevo?



Madrid, 6 de julio de 2010
cristina garcía barreto

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Cris:

¡¡ENHOBUENA!!

Qué punto más delicado has tocado con qué crudeza y realidad.
Te superas por minutos.
No sé cómo expresar lo que siento, estoy pensativa, sigiriendo tus palabras.
Eres una genial escritora.

Mi admiración y toda mi entrega como lectora.

Maite.

Anónimo dijo...

Jooo! ¡Qué fuerte!.
¡Qué auténtico!.
¡Que maravilla!.
Madre mía, lo que nos queda si llegamos...
Eres magnífica,Cris.

Extraordinario poema.

Te felicito.

Con todo mi cariño cielo.
Besos del alma para ti.


Encarna.

Anónimo dijo...

Querida Cris:

Este poema es realmente fuera de serie. Al menos, así lo percibo, fuera de lo común con mucho condimento y tanto para pensar.

Tú como siempre, o mejor, si cabe.

Mil besos amiga.

Javier.

Anónimo dijo...

Srta. Cristina:

Soberbio.
Muchas Felicidades.


Ángel G.

MarianGardi dijo...

Mi querida Cristina, los poemas también ven pasar las edades y ellos se hacen viejitos y siguen siendo nuestros hijos.
A un hijo, si es bueno se le mira al corazón y allí todas las células son realmente jóvenes.
Cuanto morir se requiere
para un año vivir de nuevo?
Esta paradoja es certera, siempre estamos muriendo y renaciendo.
Bella reflexión llevan hoy tus versos.
Un fortisimo abrazo y un gran beso

Anónimo dijo...

Buenos días, Cristina

Con este poema, me has tocado la fibra sensible, pero me has dejado parada a la vez.
Si, el tiempo pasa, nuestra piel, lo nota.
Pero el tiempo no pasa tan rítmicamente como aparenta. Unos instantes, pueden ser eternos y definitivos.
A mi humilde entender, la muerte son las decepciones y la vida, la fe en si mismos y en los demás.

Pero somos tan subjetivos, que ni siquiera en los espejos nos vemos con aproximación.
Aunque quizá el mejos espejo que tengamos, sean nuestros semejantes.

Perdona Cristina, que me haya ido un poco, pero me sugiere tantas cosas, que si empezara de nuevo te diría algo diferente.

Recibe un fuerte abrazo, María Jesús

MiLaGroS dijo...

Que genial Cris. Que bien escribes y que sorprendente eres. No creo que el tiempo te haga zafia nunca. Muchos besos. Si eres super guapa

Cris Gª. Barreto dijo...

Tan pronto pueda os respondo, estoy entre Madrid y Segovia. En Segovia no tengo ordenador.

Besos y gracias a todos.
Cris.

Carmela Rey dijo...

Dejemos pasar el tiempo, que se aburra de acompañarnos, a ver quién puede más.
Hermoso poema. Enhorabuena.
Un beso

Paloma Corrales dijo...

El final es sublime y encierra en sí mismo el misterio de la vida.

Siempre es una delicia leerte querida Cris.

Muchos besos preciosa.

Cris Gª. Barreto dijo...

Os contesto a la vuelta de Segovia, estoy en un ciber y no tengo más tiempo.

Besos con todo mi afecto.
Cris.