
Una cita
Dormida a la vida,
despierta al sueño.
Esa vida
que no siempre da placeres.
Ese sueño
que no marca el tiempo que se labra.
Esas miradas que se admiran
y terminan volteando sus rostros.
Concibieron su amor
sobre una cita en un café.
No supieron
que el lugar cerró
mientras descuidaban
su espacio en fantasías.
Palabras encerradas,
residen en una cafetería.
despierta al sueño.
Esa vida
que no siempre da placeres.
Ese sueño
que no marca el tiempo que se labra.
Esas miradas que se admiran
y terminan volteando sus rostros.
Concibieron su amor
sobre una cita en un café.
No supieron
que el lugar cerró
mientras descuidaban
su espacio en fantasías.
Palabras encerradas,
residen en una cafetería.
Madrid, 16 de septiembre de 2009
cristina garcía barreto
6 comentarios:
Profundo, me encanta.
Estimado Jaime,
me pillas en el fogón así que aprovecho para decirte que agradezco muy de veras tus palabras.
Un abrazo,
Cris.
Ay, Cris cuantas cosas te diría yo que me han evocado este poema. Precioso, esas palabras encerradas en la cafeteria son liberadas en el recuerdo. no hay nada más libre que la mente. Un beso.
Querida Milagros,
cuántas palabras encerradas rememoran nuestra vida y cuántas otras conforman un presente.
Gracias querida amiga por tus palabras tan afines y tan comprendidas.
Qué lástima no poder vernos personalmente intuyo que tenemos mucho en común.
Recibe un fuerte beso de tu amiga,
Cris.
Y, nuevamente, mi agradecimiento.
bello, palabras en un móvil leídas en un café, no son solo palabras. En hora buena. El poema lo merece. Lo indicaré en mi casa de palabras.
JD
Estimado JD:
No sé quién eres. Ni cual es tu casa de palabras.
Pero un comentario así merece ser publicado.
Gracias por tus palabras.
Saludos,
Cris.
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