martes, 22 de septiembre de 2009


Latidos

Me renaces,
animas mis latidos.
Me matas,
reinicias tus vivencias,
¿por qué no derribarlas a ellas?
Si fueses concebido nuevamente en ti
desnudo de adversos designios,
podríamos saltar la cerca.

Caminar nuestro tiempo.
Mi amor agonizante abre su puerta.

Madrid, 22 de septiembre de 2009
cristina garcía barreto

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tranquila, pequeña flor...que los pétalos más hermosos de la vida anidan en tu escritura...que los latidos de su corazón los escuchan las estrellas y que el Universo infinito que nos espera fuera hace mucho tiempo que nació en tu interior. Tus poemas no son sólo palabras: son los signos del tiempo, los signos de los sueños individuales y colectivos, lo que quita y, a la vez da, la existencia.
No todos podemos ser uniformes, calcos de lo deseado. Porque somos llamas que varían con el aire de los deseos, pero que se mantienen y mantienen la hoguera incesante de todos los anhelos. Que no te embargue la tristeza de quién no sabe o puede ver. Nosotros mismos tampoco sabemos hacerlo a veces. Y sonrie, sonrie siempre a la vida porque sus cadenas se rompen con la alegría. Porque no es una prisión más que si no sabemos volar.

Port

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido Port:

Resumo tu comentario en una flor. Por ejemplo: en una rosa de rojo pasión, la seco y la guardo en un libro (como podría ser este comentario). Y, así, mantendré siempre vivas tus palabras.

Mil gracias.
Besos,
Cris.