martes, 6 de enero de 2009


Dime si yo era

Dime niño.
Dime si yo era,
a la que cada noche cubrías
con un manteo de anuencia.
Sin sueños perdidos
entre fugacidades de niebla.

Eras.
Y era el que daba beneplácito a tus sueños,
el que con suspiros desplazaba la niebla
que fugaz te dejaba ver mi rostro
y que al despertar olvidabas.

Dime niño
si yo era
la rosa alba de tus poemas.
Pues mi plácido amor,
perenne relegó las penas.

Cada verso escondía un sueño de rosas abiertas
que al alba se oculta en capullo cerrado
al despejarse la noche.
Fueron mis lágrimas las que lavaron tus penas
ante el desdén y tu olvido en la vigilia.

Como sino despejado,
sino rendido,
irrevocable en lo ilimitado.

Qué sino es el mío, que mi niña no reconoce
que mis versos traspasan la confesión,
a la espera inútil de la penitencia de sus brazos,
cuando sólo le queda la sorpresa de no entender
lo que mis palabras en versos le gritan.

Dime niño
si yo era
el nido vacío donde dormitabas.
Dime niño golondrino,
por qué no rebasaste
el listel del amor defendido.

Tantas veces he querido llenarlo.
Tantas te he pedido que me acogieras entre tu piel,
como tantas has querido dejar desatendido.
¡Tantas! Que la frontera de ese listel ha quedado inexpugnable

Falto es el amante
que emigra furtivo.

Tan solo espero una palabra tuya
que asegure ser acogido en un babel
de lenguas olvidadas en la que hablen solo los besos.

Ahora, niño,
plasmada suspiro
en el candil de tu negrura.
En tanto acopio
los pétalos vencidos de tus vocablos.

¿Son acaso gatupines los que ciegan
con sus gatadas tus ojos lo que grita mi silencio?
¿Es tanta tu ceguera que no ven mis ojos
pendientes de un advenimiento en los tuyos?

Lo hago sigilosa,
mientras afloran luceros
que compensan la huída de mi suerte.

Si de tanto silencio te vales para no querer entenderme.
Si de tan solo la luz de un lucero queda la suerte
de poder abrazarte: serán sol mis palabras
que te abrasen y te fundan a mí en una unión sin huida posible, y sepas al fin…: ¡Cuánto te quiero!

Espera que hable el silencio
y en mi regazo el sol acampe.
Pues para saber si te quiero
no me basta un abrazo.

Diálogo Poético.
Autores: Cristina García Barreto.
Jonás Villarrubia Ruíz.


Madrid, 24 de noviembre de 2008

2 comentarios:

Luisa Arellano dijo...

Interesante diálogo poético entre Jonás y tú, Cristina.

Este tipo de composiciones siempre nos abren a los versos del otro, provocando la catarsis creadora con muy buenos resultados.

Buen dialogo.

Un abrazo para ambos.

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Muchas gracias Luisa por tu bonito comentario.

Tenemos más diálogos poéticos, están bien. También es una forma de recitar de forma peculiar.

Gracias de nuevo.

Un beso muy fuerte.